Hay muchas formas de injusticia, pero pocas tan inhumanas, absurdas e ilógicas como el hambre y la malnutrición. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, producimos suficientes alimentos para erradicar el hambre. Sin embargo, una quinta parte de la producción se desperdicia a lo largo de la cadena de distribución, principalmente por cuestiones logísticas.
Ante estos datos, solo caben dos lecturas: o el hambre es una decisión consciente de esta humanidad o —más probablemente— el resultado de una falta de decisión verdaderamente humana, social o cristiana. Mientras tanto, el PMA advierte que, desde 2009, la ayuda humanitaria está en sus niveles más bajos y que la población en situación de hambruna no deja de aumentar.
Dicho en pocas palabras: cada vez hay más personas que pasan hambre y sufren malnutrición, y cada vez hay menos ayuda. Puede que sea otro crecimiento inversamente proporcional de nuestra época, pero este es uno intolerable.
En este contexto, nace en 2022 la iniciativa solidaria “Pels carrers de Barcelona”, impulsada por la Residencia La Salle Bonanova.
Una noche a la semana, nuestros residentes universitarios dejan de lado sus clases y exámenes para salir a las calles con bolsas llenas de cenas —y de esperanzas—.
Desde la cocina, el corazón de la casa, parten en ferrocarril y autobús hacia diferentes puntos de la ciudad. En ese quehacer reparten algo más que alimentos: buscan llevar consigo un mensaje de esperanza.
Nos veremos allí, Pels carrers de Barcelona.
Equipo de animación de la Residencia La Salle Bonanova.
